Hacer anuncios no es simplemente pagarle a una plataforma para que muestre tu marca. Eso es lo más fácil… y también la forma más rápida de perder dinero.
Una estrategia digital bien estructurada entiende que no todas las personas están listas para comprar. Algunas apenas te conocen, otras ya te comparan y unas pocas están listas para decir que sí.
Por eso los anuncios deben trabajar en etapas. Primero captar atención, luego generar confianza y finalmente convertir. Cuando todo apunta directo a la venta, el costo se dispara y los resultados decepcionan.
Las campañas más rentables no son las más agresivas, sino las más inteligentes. Usan datos, pruebas, segmentación y mensajes diseñados para cada tipo de cliente.
Invertir en anuncios sin estrategia es apostar. Invertir con estrategia es construir un sistema que aprende, optimiza y vende cada vez mejor.